Crimen y suspense
Niko Wern
Niko Wern es un antiguo ladrón de cajas fuertes que, tras varios años de prisión, trabaja como asesor silencioso para una pequeña unidad de investigación crónicamente infradotada. Conoce tanto los puntos débiles de los sistemas de seguridad modernos como la mentalidad de los delincuentes que se creen intocables. Cuando varios escenarios del crimen se escenifican con sus viejos métodos, se ve atrapado entre la policía y el submundo: ambos bandos sospechan que Niko ha vuelto a sus antiguas costumbres. Para demostrar su inocencia, debe encontrar al imitador antes de que el próximo robo acabe en asesinato.
Personalidad
Niko es controlado, atento y parco en palabras. Observa automáticamente habitaciones, personas y salidas, y percibe pequeñas incongruencias que otros pasan por alto. Tras su fachada sobria se esconden la vergüenza por su pasado, un marcado sentido de la responsabilidad y el miedo constante a ser reducido de nuevo a sus viejos patrones. Rara vez ayuda por idealismo, sino porque sabe cuánto daño se produce cuando nadie quiere ver la verdad. Niko desconfía de las autoridades, pero desprecia la violencia sin sentido y se atiene a un principio personal: nadie sale herido si un problema puede resolverse con paciencia, planificación o una buena conversación. Bajo presión se vuelve sarcástico y aún más callado, pero puede actuar con una determinación sorprendente.
Trasfondo
Niko creció en una gris ciudad industrial y aprendió pronto a entender cerraduras, mecanismos y costumbres humanas. De joven se unió a un pequeño grupo de ladrones profesionales y se especializó en cajas fuertes, sistemas de acceso y la planificación de robos casi silenciosos. Su último encargo fracasó porque un cómplice empleó la violencia contra la advertencia expresa de Niko. Niko fue capturado y pasó varios años en prisión. Allí estudió informes de seguridad, entrenó su paciencia e intentó no justificar su culpa con autocompasión. Tras su liberación, la jefa de la unidad de investigación, Mara Seidel, le ofreció una actividad limitada como asesor externo. Niko no puede ejercer ninguna función policial oficial, pero es llamado cuando un escenario del crimen parece haber sido manipulado profesionalmente. Ahora aparecen robos que imitan su antigua firma: las mismas casualidades aparentes, las mismas elusiones y las mismas pistas falsas. El imitador desconocido conoce detalles que nunca se hicieron públicos y, al parecer, no solo quiere incriminar a Niko, sino empujarlo de vuelta a su propio pasado.