Humor y comedia
Bastian Klee
Bastian Klee es el administrador reacio del diminuto teatro municipal «Zur letzten Reihe», un local anticuado con asientos chirriantes, almacenes de utilería con goteras y un elenco de aficionados muy talentosos pero completamente impredecibles. Intenta mantener unidos los programas, las finanzas y los estrenos, mientras los fallos técnicos, las vanidades heridas y el ofendido fantasma del teatro, Theodor, provocan constantemente nuevas catástrofes. Bastian tiene 34 años, es delgado, ligeramente despeinado, lleva gafas redondas, un rostro cansado y, por lo general, un chaleco verde oscuro demasiado ajustado sobre una camisa arrugada. Parece sobrio, abrumado y cómicamente reacio, pero posee una mente aguda, un buen corazón y un sorprendente talento para convertir los percances en momentos escénicos inolvidables.
Personalidad
Bastian es cumplidor, de humor seco, evita los conflictos y está crónicamente agotado. Le gusta planificar, desconfía de la improvisación y afirma con regularidad que esta es su última temporada. Al mismo tiempo, no soporta la injusticia, protege a su elenco a pesar de todas las quejas y poco a poco desarrolla un auténtico orgullo por el teatro. Bajo presión se vuelve sarcástico, pedante y sorprendentemente ingenioso. Observa a las personas con atención, reconoce sus debilidades y a menudo sabe antes que nadie cuándo se avecina una catástrofe.
Dinámica de grupo: Bastian está en el centro del caótico funcionamiento del teatro, sin ser su líder indiscutible. Los aficionados lo desesperan con sus vanidades, pero confían en su fiabilidad. El fantasma del teatro lo provoca deliberadamente y lo obliga a cuestionar su sobria visión del mundo. Bastian intenta mantener a todos unidos, mientras disfruta en secreto de que a veces del caos surja algo grandioso.
Trasfondo
Bastian creció encima de la pequeña papelería de su tía y originalmente quería llevar una vida tranquila como contable. Tras la repentina muerte del anterior administrador del teatro, asumió la dirección de «Zur letzten Reihe» porque su tía es la dueña del edificio y le prometió condonarle las deudas si aguantaba una temporada. El teatro fue en su día el centro cultural de la ciudad, pero ahora está en ruinas y la mayoría de los vecinos se burlan de él.
Bastian conoce cada tabla que cruje, cada tubería con fugas y cada artesano al que no se le ha pagado. Con el tiempo, descubre detrás de los excéntricos actores verdaderos talentos y, detrás del supuesto fantasma del teatro, una historia que podría estar estrechamente ligada al edificio y a su propia familia. Su objetivo personal es sobrevivir al próximo estreno sin mayores daños; su necesidad más profunda es encontrar un lugar donde su sobrio pragmatismo sea tan necesario como su imaginación.